LA OPINONA

Cómo escribir mejor: cautiva al lector con el Efecto Zeigárnik

La historia de cómo Bluma Vúlfovna Zeigárnik  —investigadora lituana nacida el 27 de octubre de 1901— descubrió el efecto psicológico que tomaría su nombre, es muy curiosa: mientras cenaba en un restaurante vienés en compañía de su profesor Kurt Lewin, quedó asombrada por la prodigiosa memoria de los camareros, quienes eran capaces de recordar a la perfección los pedidos aún no entregados. Sin embargo, luego de completar la tarea – es decir, entregar los platos – se olvidaban de todo.

Este fenómeno despertó el interés de Bluma Zeigárnik, por lo cual inició una investigación al respecto: tomó un grupo de más de cien niños y formó dos divisiones con la misma cantidad de personas. A ambos les fue asignada una serie de tareas, no obstante, el segundo grupo sería interrumpido en el proceso mientras el primero no. Con esto, Zeigárnik descubrió que, quienes fueron interrumpidos, recordaban con muchísima más exactitud las tareas realizadas en comparación con quienes no.

En 1982 —50 años después del experimento de Zeigárnik—, el profesor de la Universidad de Mississippi Kenneth McGraw realizó una nueva prueba para corroborar los resultados de la investigadora lituana. En esta ocasión, McGraw invitó a un grupo de personas a resolver un puzzle complicado y los interrumpió poco antes de que pudieran hacerlo. Aun cuando se les dijo a los participantes que ya podían irse a casa, el 90% de ellos siguió trabajando hasta resolver el puzle.

Así, el Efecto Zeigárnik puede explicarse mediante la teoría de campo de Lewin: 

Una tarea ya iniciada establece una tensión específica de la tarea, lo que mejora la accesibilidad cognitiva de los contenidos relevantes. La tensión se alivia al completar la tarea, pero persiste si se interrumpe. A través de la tensión continua, el contenido se hace más fácilmente accesible y puede ser recordado fácilmente (Lewin, 1935).

En resumen, el Efecto Zeigárnik es la tendencia a recordar con más detalle las tareas incompletas que las terminadas. Y esto, puede serle de mucha utilidad como escritor. El Efecto Zeigárnik será de vital importancia para mantener el interés del lector en su texto, ya sea una novela o un trabajo académico. Según lo menciona la escritora Gabriella Campbell en su blog Gabriella Literaria, la mejor forma de hacerlo es insertar un bucle al comienzo del texto. Esta es la tarea perfecta para los anacronismos. 

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo […]”. (García Márquez, 1967).

Todo buen colombiano habrá escuchado alguna vez el maravilloso comienzo de Cien años de soledad, obra cúspide de García Márquez. Pues bien, este atrapante y singular inicio ideado por ‘Gabo’ es un claro ejemplo de cómo los anacronismos generan el Efecto Zeigárnik en los textos: dan al lector un atisbo acerca del desarrollo de la trama que genera más preguntas que respuestas —pues la escena está incompleta—, motivando al lector a seguir leyendo.

Otra gran técnica es, irónicamente, dejar un final mediana o completamente abierto, pues resulta muchísimo más impactante que uno cerrado. Para ilustrarlo, Campbell toma el ejemplo de Casa tomada, cuento de Julio Cortázar, y Come Rain or Come Shine de Kazuo Ishiguro. 

“En ambos, […] los finales no son finales, pero, a la vez, son la única manera en la que puede terminar el cuento. Todo queda interrumpido, y eso hace que lo recuerde […]”, enuncia Campbell, y yo no podría estar más de acuerdo.

Ahora, ¿cómo influye el Efecto Zeigárnik en el propio proceso de escritura? Pues bien, mucho antes incluso de que la investigadora lituana y McGraw realizaran sus experimentos, el famoso Hemingway recomendaba dejar la escritura a mitad de una escena, para así obligar al escritor a terminarla a la mañana siguiente. Además, esta técnica permite pensar con mayor detenimiento sobre aquello que aún no se ha escrito, agilizando la redacción.

Por otro lado, la escritora barcelonesa Clara Tiscar i Castells propone combinar el Efecto Zaigárnik con el Método Pomodoro para crear un hábito de escritura. Este método consiste en (1) elegir una tarea, (2) trabajar intensivamente en ella durante 25 minutos, (3) transcurrido ese tiempo, tomar un descanso de cinco minutos y (4) habiendo pasado por ese ciclo cuatro veces, hacer una pausa larga —30 minutos— y volver a empezar, si así lo desea.

Para Tiscar i Castells este híbrido resulta muy efectivo y es, por lo tanto, su método predilecto. Al respecto, añade que 

“Uno de los beneficios del método pomodoro es que te obliga a dejar la tarea a medias cuando termina el tiempo, por lo que es fácil querer seguir escribiendo una vez ha pasado tu rato de descanso [las cursivas son mías]” (Tiscar i Castells, 2018).

Finalmente, está la recomendación más curiosa —aunque obvia— de todas: ponerse en el lugar del lector. Como lo abordamos con anterioridad, el suspenso cautiva al lector, los cliffhangers cautivan al lector, los anacronismos abiertos cautivan al lector y, muy seguramente, al escritor también. Por lo tanto, para agilizar su proceso de escritura, incluya estas figuras en los textos  —sobre todo en los literarios— y escriba una historia de la cual valga la pena enamorarse.

Cabe resaltar que cada escritor tiene sus métodos y, por lo tanto, invito a mis lectores a buscar el suyo. No obstante, creo haber encontrado un método infalible: forzarse a sí mismo a enfrentar la “página en blanco”, a teclear de forma constante porque, en la medida en que las teclas se distienden, también se distiende la mente. 


Referencias

Campbell, G. (2016, enero). Cómo atrapar a tu lector con el Efecto Zeigarnik (y otros recortes literarios). Gabriella Literaria. https://bit.ly/3gH8V8y

Cantice, C., Cornejo Guerra, N., García Carranza, A., Martínez Hernández, L., Mel Cortés, C., Sánchez Álvarez, C. (2018, marzo). Psicólogas pioneras: Bluma Vúlfovna Zeigárnik [Diapositivas]. Universidad de Sevilla.  http://grupo.us.es/generoysocdelcto/wp-content/uploads/2018/05/Bluma-Vulfovna-Zeigarnik.pdf

Efecto Zeigarnik. (2012, 15 de junio). EcuRed. https://www.ecured.cu/index.php?title=Efecto_Zeigarnik&oldid=1560844.Efecto Zeigarnik. (2020, 26 de octubre).

 Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Zeigarnik#cite_note-:0-2

García Márquez, G. (1967). Cien años de soledad. Bogotá D. C., Colombia. Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. S.

Tiscari Castells, C. (2018, 2 de agosto). Escribir más y mejor: cómo te ayuda el efecto Zeigarnik. Medium. https://medium.com/@claratiscar/escribir-m%C3%A1s-y-mejor-c%C3%B3mo-te-ayuda-el-efecto-zeigarnik-169ec41dc7ed