El 8 de marzo de 2021 las redes sociales estallaron debido a lo que algunos clasificaron como indignante y, otros, ejemplar. Resulta que el periodista y columnista del New York Times Charles M. Blow, escribió en ese periódico una columnasolicitando la cancelación de las caricaturas Pepe Le Pew y Speedy González por, a su parecer, fomentar la cultura de la violación y “popularizar el estereotipo corrosivo de los mexicanos borrachos y letárgicos” respectivamente. Muchos de los comentarios encontrados al respecto, expresaban indignación frente al extremo alcanzado por la generación de cristal. Sin embargo, pocos se fijaron en que Charles M. Blow era un hombre de 50 años y estaba lejos de pertenecer a dicha generación, porque, la actual solución a toda polémica, es echarle la culpa a los millenials.

La verdad, es que a los millenials — como denominan los mayores de 40 a los menores de 30, aunque en realidad esto abarque también a la Generación Z— se les achaca todo tipo de “calamidades”, como la “proliferación” de la homosexualidad y la depresión, la crisis de desempleo, el cambio climático y el fortalecimiento de los movimientos de izquierda. En resumen, todo lo que parezca atentar contra el orden social, político y económico en el cual ellos — los mayores de 40 años— se sienten seguros. Pero, en realidad, 1) estas son “calamidades” sólo para algunos y 2) no estamos hablando de nada nuevo.
Regresando a Pepe Le Pew, ya habían sucedido casos similares tiempo antes de que, incluso, Strauss y Howe presentaran su teoría generacional en 1991. El ejemplo perfecto es Para leer al Pato Donald (Dorfman-Mattelart), libro publicado en 1971 que solicitaba la cancelación de las caricaturas de Disney en Chile a razón de sus mensajes promotores del capitalismo salvaje y el neo-colonialismo en los niños. En ese entonces, resultaba impensable que las caricaturas o la literatura infantil pudiese contener un mensaje político, y el libro fue duramente criticado por contener una supuesta ideología comunista-revolucionaria. El equivalente en el caso de Pepe Le Pew sería entonces la ideología feminista-revolucionaria e inclusiva-revolucionaria, ambas — usualmente— características del sector de izquierda política, al igual que el comunismo en su momento.
Ahora, afirmar que el cambio climático es culpa de los jóvenes es aún más absurdo: las temperaturas en 1880 fueron tan altas como las de 2020. De acuerdo con el diario El Tiempo, este fenómeno pudo haber comenzado alrededor de 1830 debido a la revolución industrial. A esto, el portal climático de la NASA añade que alza exponencial de los niveles de CO2 en atmosfera comenzó hace más de 50 años, no en los últimos 20 o 15.
Estos, entre muchos otros ejemplos, demuestran la injusta culpabilidad a la que se han sometido las jóvenes generaciones, a las cuales las mayores acusan por miedo. No miedo a los muchachos, claro que no – aunque quizás -, sino miedo a que su capacidad de adaptarse no sea suficiente para los cambios venideros. A ellos – a los mayores, los jóvenes queremos decirles que los entendemos, pero que, por favor, intenten comprendernos a nosotros también. Ni en este mundo, ni en esta sociedad, hay ya espacio para la estrechez de mente.